El apartamento perfecto y otras historias que nos contamos

El apartamento perfecto y otras historias que nos contamos

Sentada en una de mis pizzerías favoritas de Argüelles, vino el camarero y me preguntó qué tal estuvo la comida. Y yo le dije:
—“Ha sido la mejor pizza  que he comido jamás”.

Él, sorprendido pero sonriendo de manera inverosímil, se retiró dándome las gracias.

Y es que eso era algo que siempre decía mi abuelo Tomás al terminar de comer, cenar o desayunar. No porque estuviera mintiendo, sino porque era un hombre muy sabio. Él decía que no se trata de la comida per se, sino del momento; y que el ahora es lo único que tenemos y nos pertenece.

Y es que muchas veces en la vida estamos buscando… bueno, muchas no: miles de veces (dejadme que me autocorrija), buscamos el momento perfecto para hacer algo. Por ejemplo, para comprar una vivienda. Y cuando por fin nos decidimos, empezamos a poner, de alguna manera, excusas. Porque cuando empiezas a buscar, pasa esto: aparece la lista de los Reyes Magos.

  • Quiero luz natural… pero sin vivir dentro de un escaparate.
  • Quiero silencio… pero sin sentirme aislada de la vida del barrio.
  • Quiero una distribución bonita… sin pasillos que parezcan un túnel.
  • Quiero cocina con alma (o al menos con espacio)… sin que se coma medio salón.
  • Quiero un edificio cuidado… pero sin cuotas de comunidad que den vértigo.
  • Quiero ascensor, sí… pero no uno “de museo” donde cabe medio hombro.
    .
  • Y, ya que pedimos: que no haya sorpresas raras (humedades, derramas, ruidos nocturnos).

Vamos, lo típico: lo quiero todo… pero sin sufrir.

Y a ver, yo lo entiendo. Es como cuando buscas pareja: “quiero que sea deportista, pero que no esté obsesionado; atento y delicado, pero que me deje mi espacio; que sea divertido, pero que sepa ponerse serio; que sea un hombre fuerte, pero no un bruto; que tenga carácter y sea decidido, pero que no tome decisiones por mí…”. Y así eternamente.

Y luego pasa lo de siempre: cuando llega alguien decente y normal, no lo vemos porque le falta algún ítem de nuestra lista.

Pero es que esto es como todo: ¿el momento perfecto? Ahora. ¿El apartamento perfecto? Dentro de mi presupuesto, un espacio agradable donde vivir, un barrio por el que me apetezca pasear… aunque no sea el que estaba “en la lista”. Un poco de flexibilidad, chicos, porque hay muchos barrios hermosos en Madrid. ¿Conocéis Arganzuela, con ese aire de “Madrid de verdad”? ¿Palacio, con historia en cada esquina? ¿Puerta de Toledo, que te sorprende cuando menos lo esperas? ¿Pacífico, con Retiro al lado sin pagar “precio Retiro”?

Yo siempre les digo a mis clientes: cuando veas una casa que te gusta, aparte de todo, tiene que ser una decisión inteligente. Hazte dos preguntas:
• ¿Me veo viviendo aquí? ¿Me siento feliz aquí?
• Si mañana, por lo que sea, tengo que venderla o alquilarla, ¿sería un problema o podría hacerlo rápido?

Porque, igual que el timing, la decisión tiene que ser emocional, sí… pero estratégica también. Y aquí, si no tenemos un presupuesto infinito, toca armar una estrategia: ver los pros, los contras y decidir.

Sé que da miedo, obvio. Pero no tomar decisiones en la vida… Es una decisión.

El hogar no se elige con la cabeza sola. Y tampoco solo con el corazón.

Escribe tu consulta