La lluvia en Sevilla es una maravilla… pero en Madrid

La lluvia en Sevilla es una maravilla.
Eso lo hemos escuchado todos alguna vez. Tiene algo poético, casi romántico, diría…

Pero cuando llevas más de dos semanas seguidas de lluvia en Madrid, con frío constante, días grises… los calcetines ya no se secan.

Yo, por ejemplo, me he dado cuenta de algo muy simple: con este tiempo no dejo de bostezar.
Y no creo que sea solo cosa mía. El cuerpo se encoge, pasas el día con frío, más cansada, con menos energía. Y cuando eso le pasa a muchas personas a la vez, se nota en la calle.

Desde que terminaron las fiestas no hemos parado de oírlo: llueve, abrígate, qué frío hace, vaya invierno…

Y es que Madrid es hermoso, pero no es Londres: no estamos acostumbrados a tanta lluvia. E independientemente de que, logísticamente, nos incomode —porque todo es más lento y más complicado— se nota en lo económico también. Es que todo afecta: los mercados son emocionales. Además, la combinación no es la mejor para nadie. Ni para las personas, ni para los negocios.

Porque los negocios, al fin y al cabo, son personas. Y el estado de ánimo colectivo afecta, sí o sí.

Me di cuenta el martes, paseando por Plaza de Olavide por la noche con mi perrita Yedra. No era tan tarde: serían las 22:15, una hora a la que un español medio perfectamente puede estar cenando fuera.Y me llamó mucho la atención algo: pasé por varios sitios que normalmente están llenos. Pasé por Pizza Pronto, ahí en la calle Santa Feliciana, y pasé por Cantero 1956… y estaban absolutamente vacíos. Solo estaba el personal.

Y eso es un reflejo claro: la gente, cuando llueve muchos días seguidos, se mete en casa.
El primer día no pasa nada.
Pero después de 15 o 16 días de lluvia y frío, la gente se va confinando poco a poco. Y eso afecta al negocio de a pie.

En lo personal, amo la lluvia.
Pero en casita.
Calentita.
Con una taza de té calentito y viendo una serie, o escuchando un podcast que me guste. 

Ahora bien, cuando hay que salir, abrir el negocio, ir a ver clientes… la cosa se complica. Y no solo por el clima, sino porque las personas no están igual de receptivas.

Y es que, como dice el dicho, la lluvia en Sevilla será una maravilla… pero en Madrid no estamos preparados. Ni logística ni psicológicamente. España es sinónimo de sol. De calle. De vida fuera.

Así que desde aquí pido un poquito de sol.
Aunque sea para darnos tregua, secar los abrigos… y poder salir por el barrio a tomar ese cafecito en la mañana del sábado, en la terracita de nuestro bar favorito, con el sol iluminándonos…

Published by: Lamperti Group

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